Profanación del Corán en Suecia y Dinamarca
En 2023, se produjeron varios incidentes que involucraron la quema y profanación del Corán en Suecia y Dinamarca. Estos hechos han captado la atención tanto a nivel nacional como internacional, generando debates sobre la tolerancia religiosa, la libertad de expresión y la cohesión social. Se han reportado protestas y condenas internacionales en todo el mundo, especialmente en países islámicos. Tras las quemas en Suecia, se registraron incidentes similares en Dinamarca.
Incidentes
En enero de 2023, el político sueco Rasmus Paludan quemó una copia del Corán frente a la embajada turca en Estocolmo. En represalia, las autoridades turcas suspendieron brevemente las conversaciones sobre la membresía de Suecia en la OTAN. En julio, durante el Eid al-Adha, el refugiado iraquí Salwan Momika rasgó una copia del Corán, colocó una tira de tocino sobre ella y le prendió fuego frente a la Mezquita de Estocolmo. Este incidente fue seguido por numerosas solicitudes de permisos para quemar el Corán y otros libros religiosos en Suecia.
En julio de 2023, el político danés Danske Patrioter quemó una copia del Corán frente a la embajada iraquí en Copenhague. Al día siguiente, se quemaron copias frente a las embajadas de Egipto y Turquía en Copenhague. Liderado por un grupo llamado Patriotas Daneses, se quemaron al menos 10 copias en Dinamarca durante julio.

Protestas y Respuesta Internacional
Los incidentes fueron seguidos por protestas, especialmente frente a las embajadas suecas y danesas, en varios países. En julio, manifestantes asaltaron la embajada sueca en Bagdad y le prendieron fuego. El gobierno de Irak expulsó al embajador sueco y suspendió todas las relaciones diplomáticas con Suecia. También revocó los permisos de trabajo de varias empresas suecas en el país. Las autoridades iraquíes también emitieron una advertencia a Dinamarca. Afganistán prohibió todas las actividades relacionadas con Suecia hasta que se emita una disculpa. Irán ha pedido la pena de muerte para los responsables. El gobierno de Marruecos retiró a su embajador de Suecia. Otros países, incluidos Turquía, Jordania, Indonesia, Egipto e Israel, condenaron los incidentes.
Respuesta de los Gobiernos
El gobierno sueco respondió reafirmando el compromiso de su país con la libertad de expresión, al tiempo que enfatizó la necesidad de un comportamiento responsable y respetuoso. Funcionarios gubernamentales condenaron la quema del Corán como actos que promueven la división y la falta de respeto. En agosto, el Servicio de Seguridad Sueco elevó el nivel de amenaza terrorista del nivel 3 (‘elevado’) al nivel 4 (‘alto’) en una escala de 5 niveles. Las autoridades suecas también han intensificado y reforzado los controles fronterizos y de identidad en los puntos de cruce. El Primer Ministro sueco Ulf Kristersson declaró que Suecia se encuentra en la situación de seguridad más grave desde la Segunda Guerra Mundial.
Las autoridades danesas han condenado las quemas como profundamente ofensivas y no representativas de los valores daneses. Dinamarca también ha reforzado sus medidas de control fronterizo.

Suecia y Dinamarca tienen algunas de las leyes más liberales, defendiendo la libertad de expresión. Las leyes que castigaban la blasfemia fueron derogadas en 1970 y 2017 en Suecia y Dinamarca, respectivamente. En Suecia, se debe obtener un permiso de la policía, cuya denegación depende de preocupaciones de seguridad pública. En Dinamarca, la policía debe ser notificada sobre las protestas planificadas. El gobierno sueco está explorando posibles enmiendas a sus leyes de orden público para manejar este tipo de situaciones. Dinamarca busca activamente una “herramienta legal” que permita intervenir si se considera que las protestas pueden tener consecuencias negativas significativas para el país, particularmente en materia de seguridad.
Conclusión
La respuesta internacional a los incidentes de quema del Corán en Suecia y Dinamarca demuestra claramente cómo acciones aisladas pueden repercutir en consideraciones de seguridad más amplias e influir en la percepción de viaje hacia países poco probables. Las protestas resultantes, las expulsiones diplomáticas y los llamados a la acción también reflejan la conexión entre la identidad religiosa y las expresiones políticas en el mundo moderno actual. Mientras los dos países intentan abordar las consecuencias limitando algunos derechos, la reacción interna es inevitable.
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